Cuenta el neurocientífico Carlos Belmonte que tiene una fotografía de estudiante junto a Lord Adrian, el investigador británico que recibió el Nobel en 1932 por descubrir los impulsos nerviosos con los que se comunican las neuronas. A lo largo de su vida, ha sido testigo de gran parte de los descubrimientos que han transformado el conocimiento del cerebro y ha protagonizado algunos de los principales avances en la neurociencia española.
Pregunta. Hasta ahora, ha sido difícil encontrar los factores biológicos detrás de las enfermedades mentales. ¿Espera que esta situación cambie pronto?
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Respuesta. La efermedad mental no es que sea algo
particularmente misterioso, pero el cerebro es una máquina muy
complicada. Es difícil predecir las consecuencias conductuales que
pueden tener determinadas alteraciones dentro de esa máquina
complicada. Si se rompe una ballesta, no sale la flecha, pero en un
reloj donde hay doscientas piezas es más complicado entender lo que
va a pasar.Hemos vivido en un dualismo cultural absoluto. La mente se ha considerado como algo distinto del cerebro, es decir, de la materia. Ese planteamiento de los idealistas, en el que el