jueves, 19 de junio de 2014

¿Por qué estudiar Filosofía en la carrera de Psicología?






UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN LUIS

FACULTAD DE PSICOLOGIA 

Lic. y Prof. en PSICOLOGIA
2014


¿Por qué estudiar Filosofía en la carrera de Psicología?


Francisco Tomás Berra
(Pasante en Docencia en la asignatura Filosofía)

A lo largo del curso de Filosofía, se han desarrollado las principales perspectivas filosóficas de algunos pensadores que, a través de la historia de la filosofía occidental, se destacaron por sus aportes conceptuales a las preguntas radicales de la humanidad. Personas que, dotadas de grandes capacidades y atravesadas por sus contextos socioculturales, lograron aportar conocimientos para el avance en el entendimiento del mundo, la sociedad, el hombre, la vida. Desde la antigua Grecia, lugar de origen y comienzo del pensamiento occidental, hasta nuestra época actual, la humanidad intentó dar respuestas a sus dudas. Respuestas provisorias y que
a través de la crítica reflexiva, fueron replanteándose una y otra vez. Podríamos considerar, en tal sentido, que la reflexión filosófica es de vital importancia para la realidad humana.

Teniendo en cuenta aquello,en lo que sigue intentaré resaltar, tratando de darle una respuesta, una pregunta que, según mi criterio, la gran mayoría de los estudiantes de Psicología se formula al ingresar a las carreras del Profesorado y la Licenciatura: ¿Por qué estudiar Filosofía en Psicología?

Se podría suponer que las temáticas tratadas por la Filosofía están alejadas de nuestra ciencia psicológica. Nada más equivocado, por el contrario tal vez convendría reflexionar que detrás de los que parecen simples y suficientes conceptos teóricos existen cuestiones de fundamento filosófico. De ello deriva la inclusión de la Filosofía en la formación de un estudiante de Psicología. A través de los antiguos planteos de pensadores griegos -como por ejemplo Protágoras, Sócrates, Platón o Aristóteles- y continuando con el desarrollo histórico de estas primeras aproximaciones a la problemática del sujeto y la verdad, vamos encontrando el hilo conductor que esta asignatura pretende enseñar a los futuros psicólogos.

Para hacer visible esa propuesta, conviene que retomemos a un filosofo contemporáneo, Michel Foucault (nacido en Poitiers en 1926 y fallecido en París en 1984). Este filósofo despertó en mí una gran fascinación por su obra. A mi parecer, precisamente Foucault fue uno de los más grandes pensadores de nuestro tiempo, y es quien nos ayudará a comprender, en clave de diálogo, las articulaciones entre la filosofía y la psicología desde sus remotos comienzos. Desde ese marco, procuraré destacar la importancia de la filosofía para nuestra disciplina.

Podríamos empezar presentando algunas corrientes de pensamiento que circulaban por Europa a mediados del siglo XX. Tal es el caso del estructuralismo, que posee sus bases en la fenomenología. Esta última escuela, retomando a Kant, insistía en la aproximación a las cosas mismas, apelando a lo más evidente. Sostenía que mediante nuestra conciencia es cómo podemos captar los fenómenos. Estos deben ser descriptos hasta agotarlos, lo cual evidenciaría la completa naturaleza de dicho fenómeno. Pero el punto ciego de la fenomenología se encuentra en que la misma no podía dar causa a las descripciones que realizaba, ya que en su exhaustiva explicación de los fenómenos dejaba de lado factores sociales e históricos. Aquí entra en escena el estructuralismo, que viene a explicar las cosas en relación a una estructura subyacente que determina la posición y el significado de los elementos que la componen. Las investigaciones de Ferdinand de Saussure en lingüística, y los consecuentes aportes de Levi-Strauss en antropología, fueron clave, y dieron un impulso renovado a las ciencias humanas y la filosofía.

En este contexto surgen los aportes de Michel Foucault; él mismo recibió una formación en fenomenología, y sus primeros trabajos fueron caracterizados como estructuralistas, pero sin que el aceptara dichas etiquetas.

Encontramos tres periodos dentro de su obra:

· El periodo de la arqueología, donde el autor intenta “excavar” y traer a la luz de los conceptos la fundamentación de las ciencias humanas, preguntándose por la justificación de los conocimientos. Encontramos como obra fundamental de este periodo el libro “Las palabras y las cosas. Una arqueología de las ciencias humanas”, publicado en 1966.

· El periodo de la genealogía, donde el autor “rastrea” discursos y prácticas acerca del poder, para describir detalladamente su propia concepción: Foucault realiza una minuciosa crítica de las instituciones sociales y el desarrollo y consolidación de las mismas a lo largo de la historia. La obra fundamental de este periodo es “Vigilar y Castigar”, publicada en 1975.

· El periodo de la gobernabilidad, donde Foucault busca explicar cómo el sujeto aplica sobre sí mismo los mecanismos del poder, y cómo se trasforma a sí mismo imponiéndose por sobre la determinación de las estructuras que actúan sobre él. “La historia de la sexualidad” con sus tres volúmenes, y la serie de conferencias y cursos que dio en el Collège de France, caracterizan este periodo, sobre el que haremos hincapié en este texto.

Podemos apreciar, en consecuencia, las grandes temáticas con la cuales el autor se involucra: el saber, el poder, y el sujeto. No podemos perder de vista que el eje central de su obra es precisamente el sujeto, o mejor: la pregunta por el sujeto, por la constitución del mismo en torno al saber, en torno al poder y en torno a sí mismo.

En esa línea, y siguiendo con el objetivo de este trabajo, convendría resaltar algunos planteos explicitados en uno de los últimos cursos que dictó Michel Foucault en el Collège de France en el año, y que lleva como nombre “La hermenéutica del Sujeto”[1].

Un concepto central de la primera lección de ese curso es el de “Cuidado de sí mismo”, con sus dos partes: “Conócete a ti mismo” y “Preocúpate por ti mismo”. Si bien estos principios son pensados en la antigüedad de nuestra cultura occidental, podemos apreciar mediante un análisis histórico -que Foucault realiza- cómo tienen implicancias aun en la actualidad. En efecto: a partir del predominio de un principio o del otro, los sujetos se han visto influenciados por el mismo en la búsqueda de una verdad:

-Por un lado, la preocupación por sí mismo trae aparejada una serie de modificaciones que el sujeto debe realizar para acceder a ella;

-Por otro lado, el conocimiento de sí mismo postula que sólo el conocimiento basta para acceder a una verdad.

Observamos, en una perspectiva histórica crítica que Foucault desarrolla en el texto, cómo han sido los movimientos entre el predominio de un principio o del otro, consolidándose en la actualidad un modelo cientificista de la verdad, que coloca al conocimiento científico en una posición hegemónica por sobre los demás en el camino de acceso a una verdad.

No pretendo entrar en la discusión sobre cuál de los dos principios tiene mayor validez, sino que orientaré mi reflexión hacia otros rumbos. Teniendo en cuenta lo mencionado anteriormente, podemos valorizar la importancia que posee la concepción de “sujeto” que cada uno posee a la hora de realizar cualquier actividad relacionada al conocimiento.

Si nos detenemos a leer la fundamentación correspondiente al programa de Filosofía para la carrera de psicología, encontraremos destacada como eje central la cuestión del sujeto. A la luz de esta cuestión, podemos vislumbrar que cada autor retomado en la materia, desde una perspectiva socio-histórica particular, posee, aun sin contar con las categorías específicamente técnicas de referencia, una concepción de sujeto, aun sin plantearla explícitamente, interrogada más o menos críticamente, o bien supuesta. Como fuere, esa concepción cual determina la obra del autor.

En tal sentido, la selección de textos que el equipo docente de Filosofía realiza, no está orientada solamente a la comprensión de conceptos filosóficos, sino que también busca la comprensión de cuáles fueron las concepciones sobre el sujeto y cómo fueron modificándose a lo largo de la historia.

Así, Platón concebía al hombre (sujeto) en función de su teoría de los dos mundos; durante la edad media el hombre (sujeto) fue entendido a partir de los principios del cristianismo; Descartes con la frase “Pienso luego existo” concibió al sujeto de conocimiento en torno de su razón; por su parte, Marx lo define en relación a la lucha de clases; Sartre destaca la libertad del sujeto como característica fundamental de su perspectiva existencialista…

Y hoy en día, ¿cuál es nuestra concepción de sujeto? Teniendo en cuenta lo que planteaba anteriormente respecto de Foucault, podríamos repensar las concepciones de sujeto que actualmente circulan en los discursos, cómo se hacen efectivas a través de las prácticas de subjetividad, y cómo de ellas se desprenden acciones específicas en el campo científico. He aquí un punto crucial en nuestra reflexión, para responder a la pregunta que nos planteábamos en un primer momento. Considero fundamental la revisión y la reflexión filosófica de nuestras concepciones de sujeto, la cual se debe realizar desde una perspectiva histórica, porque solamente desde ese lugar podremos comprender de dónde provienen las concepciones actuales. Es de vital importancia revisarlas críticamente, porque desde ellas se fundamentan las prácticas de conocimiento, no solamente en la Psicología, sino en todas las ciencias humanas, y me animaría a decir que también influencian y determinan otros campos de saber. Se comprenderá entonces la magnitud de la temática en cuestión, en especial para los psicólogos, cuyo objeto de estudio está estrechamente referido al sujeto humano. Aquí entonces encontramos uno de los motivos para estudiar Filosofía en nuestra formación. No podemos dejar de lado la cuestión del sujeto, si pretendemos fundamentar coherentemente nuestras prácticas científicas y profesionales.

Entonces, podemos reformular la última pregunta por esta: ¿cuál es nuestra concepción de sujeto como estudiantes de Psicología? O mejor dicho: ¿hacia dónde nos orientaremos en nuestras prácticas, partiendo de tal o cual concepción de sujeto? Sin lugar a dudas, no podemos agotarla en una respuesta estática, ya que la concepción de sujeto que poseamos debe ser sometida a constante revisión, requiere mantenerla en tela de juicio, guiando nuestras reflexiones a través de la crítica, y de todo aquello que, según nuestro criterio, pueda enriquecerla y transformarla.

En una conversación con Alain Badiou en 1965, Foucault indaga precisamente sobre las relaciones entre la Filosofía y la Psicología[2]. En ella, el autor describe a la Psicología como una forma cultural, una forma de organización de un saber determinado en una cultura en particular, la cual ha sido institucionalizada y ha alcanzado una forma científica. Por otra parte, dice, la Filosofía es la forma cultural más general en el mundo occidental, y se había apropiado como objetos de estudio los dominios relacionados con el alma y el pensamiento. Foucault dice que dichos dominios fueron cedidos a las ciencias humanas que, guiadas por el positivismo, se dedicaron a estudiarlos desde perspectivas más cientificistas, propias del modelo de la ciencia moderna. Así, la especificidad del campo de la Psicología dentro de las ciencias humanas, se reducía a la conciencia como objeto de estudio. Pero el descubrimiento del inconsciente por parte de Freud, tuvo tal impacto en la organización de este campo de saber que una definición tan acotada como la de “ciencia de la conciencia” ya no podía ser tomada como válida. Es más, el descubrimiento freudiano no solamente influyó en la Psicología, sino que desencadenó una reestructuración total del conjunto de las ciencias humanas: eso no fue una simple adición de dominios, sino más bien una confiscación de los mismos, de tal modo que puede decirse que a partir de Freud las ciencias humanas, en cierta medida, pasaron a ser parte de esta nueva ciencia del inconsciente. Disciplinas como la Sociología o la Antropología, se vieron obligadas a revisar sus postulados a la luz de las nuevas teorías, ya que según el Psicoanálisis, podemos afirmar que tanto el cuerpo y el individuo, como la sociedad y la cultura, forman parte e influyen en el inconsciente. Así es como Michel Foucault afirma en la entrevista que “la Psicología, a nivel de sus cimientos más secretos, lleva en sí misma todo el destino de las Ciencias Humanas”.

De la entrevista, podemos entonces resaltar principalmente dos puntos:

  - Cómo la Filosofía cedió parte de sus dominios a las ciencias humanas, y a partir de esto se posibilitó la conformación de la Psicología como disciplina independiente.

-  Cómo a partir del descubrimiento del inconsciente, se inició un proceso de reorganización de las ciencias humanas, que posicionó al Psicoanálisis como ciencia del inconsciente, en un lugar central y protagónico en el desarrollo de aquellas.

Siguiendo lo planteado anteriormente en el texto, me gustaría señalar aquí cómo el descubrimiento freudiano provocó un cambio radical en la concepción de sujeto imperante, la cual concebía al hombre como sujeto racional. Pero a partir de Freud, o en y desde el campo del Psicoanálisis, el sujeto pasó a ser considerado como sujeto del inconsciente. Dicho cambio revolucionó a la totalidad del campo de las ciencias humanas, tanto en la formulación de nuevas teorías, como en las prácticas y en las aplicaciones de estas en las diversas labores en torno al conocimiento.

En conclusión, quiero insistir en la cuestión del sujeto como uno de los ejes centrales de nuestra formación científica y profesional, considerando lo mencionado como un claro ejemplo de dicha temática.

Además, cabe destacar que los futuros psicólogos nos enfrentamos a grandes desafíos en los más diversos campos de aplicación, ya que nuestra labor no se reduce solamente a la clínica, lo cual podría ser considerado más un mito -del que los estudiantes de Psicología debiéramos desmarcarnos- que una realidad efectiva. En efecto: el psicólogo deberá atender asuntos en el campo de la educación, la salud, la justicia, la política, el ámbito laboral, y muchos otros más, por lo que a mi entender, nos vemos ante una disciplina que nos presenta apasionantes desafíos. Sin olvidar la creciente importancia de revisar constantemente qué concepción de sujeto anima y orienta nuestras prácticas cotidianas. Tal como he tratado de ejemplificarlo en este texto, en la propuesta de Filosofía en el trayecto de la formación de Psicología, dichas concepciones se han ido desarrollando críticamente, a fin de que en cualquier momento que nos veamos obligados a repensar las propias prácticas, tengamos criterios de fundamento. Es más: tal vez ahora mismo sea un buen momento para detenernos a reflexionar sobre las concepciones de sujeto que se nos imponen en estos tiempos, y de comenzar a posicionarnos respecto del compromiso que tomaremos cuando ejerzamos en pleno derecho nuestra futura profesión.-
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[1] FOUCAULT, M. (1982) La hermenéutica del sujeto. Bs As: Fondo de Cultura Económica, 2002.
[2] FOUCAULT, M (1965) Qué es usted, profesor Foucault? Sobre la arqueología y su método. Bs As: Siglo XXI, 2013.


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